20-07-2010 05:06 |
Durante toda la jornada del amrtes se notó que era un día especial. En horas de la tarde, cientos de chicos se movilizaron por las calles para juntarse con sus amigos en diferentes puntos de la ciudad. Por la noche fue el turno de los más grandes, ya sea en casas de familia o en los resto bar del centro.
Antes de esta jornada que siempre mueve a encontrarse, mdanar mensajes y llamados por teléfono, Hendersonline quiso simbolizar la verdadera amistad en una persona y un lugar, o quizás ambos sean uno solo: “lo del Dulce”.
"Lo del Dulce” es la casa del señor Daniel Iriarte, la casa de todos. Establecido institucionalmente con el nombre de “Complejo La Gedionda” allá por la temporada veraniega 85-86, el lugar ha sido, y es, testigo fiel del paso de cientos de personas, cientos de amigos.
Si uno se acerca va a encontrarse con amigos que juegan al fútbol, al voley, al ping pong, a las cartas; va a ver a no menos de 40 chicos que todos los veranos concurren a la pileta; va a tener la mateada asegurada; y podrá disfrutar de algún bailongo y un rico asado, ya sea a la parrilla, al asador o en el flamante horno de barro, obra del ingeniero Delfor Baigorrito.
Es cierto que a estas cosas uno las puede encontrar también en otros lugares, pero en “lo del Dulce” hay un plus, una marca registrada, algo que lo hace único y distinto de otros puntos de encuentro: el corazón del anfitrión.
El Dulce reviste las cualidades de un superhéroe, una especie de Patoruzek: bonachón, fuerte, sensible, honesto, trabajador, educado, altruista; buena gente. Tiene una esposa, “la Marichu”, su entrañable compañera; y dos hijas, Daniela y “la Piojo”. Y cientos de amigos se acercaron a saludarlo.