Henderson, en sus primeros años tuvo un activo desarrollo comercial e industrial, debido principalmente a la gran cantidad de chacras que lo rodeaban, y que resultaban fundamentales para su impulso. Hoy nos referiremos a ellos y a sus propietarios que, generalmente venidos de otras latitudes, recalaron en nuestro medio.
En almacenes de ramos generales, precursores de los actuales supermercados, uno de los primeros fue el de la firma Aris y Pasquet, en 1915, que más adelante, en 1934, prosiguió como Anselmo Aris Estrada, nombre éste de su propietario, quien además formó parte de distintas comisiones, siendo presidente de la Sociedad Española y de la biblioteca Popular Almafuerte. También tuvo otros cargos en Fútbol Club Henderson y la Unión Comercial e Industrial de Pehuajó.
Otra de las primeras firmas fue Toral y Pérez, que en 1923 fue comprada por Roteta y Tamborenea, casa ésta proveniente de Pirovano, que transformó la sucursal local en casa central, debido al movimiento comercial que registraba la localidad. Desarrolló sus actividades hasta la década del ´60, marcando toda una época en el comercio local, siendo representante de maquinarias agrícolas y camiones Internacional.
También en 1928 se estableció Del Toral y Cia., de Rafael del Toral y Dionisio Ortiz. Entre sus representaciones se recuerdan los faroles Petromax, molinos Huracán, pinturas Apeles y Steelcotte, entre otras.
El señor José Coscia se vinculó al comercio local en 1917. En 1930 formó parte de la firma Matildo Aris y Cia., que posteriormente se transformó en Coscia Hnos. José pasó a hacerse cargo solo de la firma en 1934. Representaba los automóviles Chrisler-Plymouth, Willys, radio Supertone, lubricantes Federal, entre otros. Esta empresa, que luego contó con estación de servicio Shell, en Rivadavia y 9 de Julio, y fue concesionaria oficial de Ika Renault. Continúo sus actividades en manos de sus familiares hasta principios de la década del ´90.
Con un modesto mercado y almacén, en 1914 se establecieron los hermanos Adolfo y Feliciano Almirall, hasta 1926, que pasó a llamarse Adolfo Almirall, anexándole ferretería, bazar, carnicería, venta de maderas y hierro, entre otros materiales. Varios años después, junto a su hijo homónimo, desarrollaron actividad de casa de remates feria de hacienda.
La próxima semana continuaremos con el tema, ya que, por su extensión, es imposible completar en la presente.
Foto ilustrativa: publicidades de almacenes de ramos generales.
JOL