Terapia online: ir al psicólogo sin salir de casa. Hablamos con la licenciada Rosana Rojas
La terapia online es en nuestro país un fenómeno que crece día a día, debido a que internet permite que terapeuta y paciente se encuentren a distancia, pero pudiendo verse y escucharse utilizando el Skype (programa que permite hablar y verse a través de la PC, sin perder la expresividad). Esto hace que haya cada vez más pacientes que prefieren la terapia virtual a la tradicional.
Esta terapia se utiliza mucho para personas con ansiedad generalizada, que son quienes sienten una preocupación excesiva y no pueden controlarla. También en casos de ansiedad social, que es cuando se teme ser ridiculizado, burlado en público, y se comienzan a tener síntomas físicos. Y, además, la terapia online se usa para los trastornos de pánico, muy generalizados en esta época.
Le preguntamos a Rosana Rojas, licenciada y profesora en psicología, egresada de la UNLP, si estaba en conocimiento de este tipo de terapia.
“Sí, tengo conocimiento de la existencia de estas terapias, pero no he tenido una experiencia profesional en las mismas, ya que no trabajo desde la perspectiva teórica que la engloba, la teoría cognitivo-conductual. También tengo entendido que es una técnica muy reciente, que viene de la mano del desarrollo de las nuevas tecnologías, por lo que es un campo en investigación y descubrimiento sobre el que es difícil poder realizar un análisis respecto del alcance que tendrán sus desarrollos en el corto y mediano plazo”.
-¿Hace mucho que empezó a implementarse en nuestro país?
-No tengo datos certeros en ese sentido, pero a nivel académico, por ejemplo en la UNLP, recién estos últimos años se ha empezado a comentar de su existencia, sin que haya aún un análisis sobre su alcance, como decía anteriormente.
-¿A qué crees que se debe la aparición de esta nueva modalidad de terapia?
-En parte creo que la aparición de estas nuevas psicoterapias está muy ligada a la incidencia que las tecnologías han tenido sobre la vida cotidiana de las personas. Así como hemos adquirido el celular, la PC, el MP3, etcétera, tanto en el área laboral como en las relaciones sociales en general, también esto ha llegado al campo de la psicología, en este caso.
-¿Considerás que es beneficiosa para el paciente? ¿En qué casos y por qué?
-Considero que su existencia en sí no es mala ni buena, como todo lo que representa un cambio en las disciplinas científicas, sino que tenemos que hacer de ellas una utilización responsable, y ello en función de la ética profesional que nos compete. En este sentido entiendo que las intervenciones que se realizan vía online son acotadas en el tiempo, con un objetivo definido y preciso, que no es recomendable para cualquier paciente ni en cualquier situación que atraviesen.
Está dirigido mayormente a situaciones conflictivas agudas, en las que la persona no puede movilizarse o se encuentra imposibilitada por otros motivos de acudir al consultorio; esto es en momentos de extrema ansiedad, como fobias, ciertas adicciones o estados depresivos graves. Pero, insisto, esto debe ser evaluado por el profesional según el caso en particular, no es recomendable generalizarlo.
-Puede llegar a ser perjudicial en otros casos.
-Claro, la misma técnica puede resultar contraproducente y sumir aún más a la persona en el encierro si no es manejada con cuidado. Es por ello que una de las más fuertes críticas que reciben estos abordajes está en relación con las condiciones y tipo de vínculo que se establece con el paciente, ya que es imprescindible en el caso del psicoanálisis, por ejemplo, la presencia física y el encuentro entre analista y paciente, que difícilmente puede suplirse con la cámara y la computadora. Hay muchos elementos de análisis que se pierden y pueden terminar obstaculizando el tratamiento mismo, aunque las intenciones de ambos sean las mejores.
Para concluir, la licenciada Rojas destacó “la importancia de fortalecer la relación terapeuta-paciente en un espacio y tiempo determinados, que los convoque en una presencia corporal real y no virtual, ya que estas condiciones no carecen de fundamentos teóricos, sino que tiene sus efectos terapéuticos inmediatos en el paciente, que muchas veces no se consiguen por otros medios, ni siquiera por vía telefónica, por ejemplo.
Desde el sentido común o en la vida cotidiana podemos encontrar ejemplos de ello en frases que muchas veces hemos escuchado, cuando nos dicen ´necesito que nos encontremos, tengo algo para contarte, no puedo esperar; ´ahora que hablé con vos y te vi, me calmé, me siento mejor, necesitaba hablar con alguien´. Esto nos muestra cómo es fundamental la presencia real del otro, a veces incluso un gesto tan simple como un saludo o un abrazo; por eso es importante recuperar este tipo de vínculos que construyen una relación de confianza difícil de consolidar por otros medios, sobre todo en estos tiempos de vida acelerada y escasa comunicación que nos toca vivir”.